VIAJE A LA ISLA DE LOS ESTADOS
La primera impresión...
Desde Ushuaia el 24/01/04 a las 17:00 embarcamos en el Aviso Alférez Sobral Comandado por el Capitán de Corbeta Julio E. Sanguinetti. Navegamos por el Beagle, Puero Almanza, Puerto Remolinos, Paso Mc Kinley y pasamos la Olla. Esto nos llevó también la noche; ya de mañana doblamos hacia el norte hasta Bahía Buen Suceso. Allí se colocó un boyón (el barco llevaba uno y dos toneladas de cadena y una del ancla para fondearla). El Comandante de la nave me dice ¿Ud. va a bajar Dr. no? No me pude negar. Me dieron un traje de seguridad naranja (para aguas a 4/5 grados) y un chaleco salvavidas autoinflable, que me acompañó de ahí en más. Bajaron los gomones con una pequeña grúa y de la misma manera le colocaban los motores fuera de borda. Una vez en el agua se movían 2 metros arriba y abajo por la onda (como desde entonces aprendí y llamé a las olas). Con mi bolso de botellas vacías para juntar las muestras de agua - del Puesto que la Armada tiene en Buen Suceso- la filmadora y la cámara de fotos que envolví prolijamente estuve listo a partir (pero a los tiros para no retrasar la operación). Pense para mí : si ellos bajan tambores con 200 Lts. de combustible y tubos de gas licuado, ¡no será para tanto!.
Ya en el gomón navegamos casi una milla hasta el puesto Bahía Buen Suceso El desembarco con olas de 1,5 metros fue diría angustiante.........vimos como .el gomón que salía con dos personas suboficial y guardiamarina y tres tambores de plástico azul enfrentó la rompiente y se dio vuelta. No pasó a mayores.
Recorrimos la bahía, fuimos hasta el chorrillo de agua que abastece el puesto para tomar una muestra. (Sur 54º47´603´´ Oeste 65º 15, 667´´ a un metro de altura) Conocimos la casilla de los Franciscanos (Puesto Fiqué) que está al lado del puesto, y recogi caracoles y mejillones navaja de la playa.
Vuelta a bordo desde el puente y desde la Bahía pudimos ver recortado en el horizonte la Isla de los Estados, nos separaban solo 30 kilómetros pero a 10 o 12 nudos son tres o cuaro horas con buen tiempo.
Al principio el estrecho de Le Maire no parecía nada particular. Luego se puso muy movido,con ondas fuertes de 2/3 metros, y el Sobral cabeceaba, rolaba, y hacía un especie de ocho en el agua por los movimientos de adelante hacia atrás.No sé que recordé primero si las instrucciónes previas a zarpar del Comandante respecto de mirar la manga de proa que indica la dirección del viento para saber sobre que borda vomitar o que el único inodoro del baño de oficiales durante la navegación puede actuar con mar tormentoso como un geiser de agua de mar.
Sentir nauseas, dirigírme al baño, donde confirmé los dichos del Comandante y salir disparado hacia cubierta a vomitar fue uno solo. No llegué a la borda.........solo alcancé a abrir las piernas teniendo en cuenta la dirección del viento. Una vez repuesto, pedí un balde para limpiar la cubierta.
No tuve conciencia del tiempo pero llegamos a Puerto Parry.
Seguimos un curso preestablecido - como siempre se hace - para sortear la angostura desde Parry exterior a Parry interior, dos especies de ensenadas unidas por un estrecho, ¡realmente estrecho! No quedaban más de 30 metros por banda.
Parry interior es como una especie de laguna de mar donde se esta al abrigo de las inclemencias y vientos de todas direcciones, sobre todo del nor-oeste, oeste y sur-oeste que son los más frecuentes.
Amarrados al boyón todo parecía seguro. Desembarcamos en los gomones con cinco suboficiales y guardiamarinas primero en una playa al este para tomar muestras del chorrillo de agua de dicha vertiente, (Sur 54º;48´;293, Oeste 64º;21´;623´´).
Luego fuimos al puesto.
Calidez y camaradería en los que estaban incluidas empanadas para todos,¡en ese confín!
Tomamos muestras del agua del chorrillo que alimenta el sistema de agua del puesto (Sur 54º;48´;606 Oeste 64º ;22´;284´´) Luego de recorrer los alrededores y leer en el libro manuscrito no institucional sobre las andanzas de los marinos que en verano e invierno se aventuran por otros lugares de la Isla (Valle de los Chivos a 3 días de viaje por el sur oeste, o más cerca la ascensión al risco - trepada a 500 metros - 2 horas - para ver la laguna que da origen al chorrillo de agua del puesto) volvimos al Sobral.
Realizadas las tareas de reaprovisionamiento del apostadero Comandante Luis Piedrabuena, tubos de gas licuado, combustible y recambio de personal estabamos para partir hacia Isla Observatorio. Desde Parry exterior tomamos rumbo norte para alcanzar el paralelo sobre el que se viraría al este. Las ráfagas de viento de 50 nudos, la fuerza de la onda ( olas de 3 a 4 metros) y dos escoras a 43º ( con alarma de sentina incluida) le indicaron al Comandante la conveniencia de volver a Puerto Parry.
Nunca me quedará claro ( como otras profesiones la de navegante tiene la mezcla de arte y ciencia) si tal determinación fue por que nos encontrabamos ante un riesgo cierto y calculado o por defender a su personal y al buque de la paliza a la estábamos siendo sometidos.
De vuelta en el boyón de Parry el comandante nos hizo saber que determinaría según la metorología cuando zarpar, aún en Parry interior había ráfagas de 50 nudos ( 100 kms.x hora ).
Pasamos otro dia más en Parry para que el viento ya rotado al Sur aplacar la onda.
Para aprovechar ese día un grupo formado por el Guaramarina Nicolás de Santis, Javier Sidders, el Dr Jorge Viola, el calderista y el hijo de unos de los suboficiales del puesto que había ido a buscarlo y yo decidimos escalar los 600 metros hasta la laguna Julia Dufour, que se encuentra al oeste del puesto y de la que deriva el chorillo que abastece al Puesto y de la que tomamos muestras de agua para analizar.
La trepada comienza sencilla, luego se complica por lo escarpado del terreno con turbales,plantas de senecio con sus flores blancas, helechos (gimnospermas) gigantes, guindos y por momentos rocas volcánicas ( en las que se ven franjas de marmol que indica su lento enfriamiento luego de formados los pliegues).
A mitad de camino los muchachos iban haciendo punta para mostrar la huella, Jorge desistió,y yó valoraba a viva voz las botas ( que me prestó mi amigo Oulton) de Gore-tex que si bien me pesaban una tonelada, mantenian el tobillo y pie sin importar como pisara.
El 28 de enero a las 5 de la mañana volvimos a zarpar hacia Isla Observatorio. A diferencia de Parry, sin boyón hubo que fondear, siempre a una milla de la costa. Bajamos en un solo gomón, desembarcamos en una playita de de guijarros de 25 a 30 metros de ancho donde hay una casilla de madera que contenía los tubos de acetileno cuando así funcionaba el faro. Hay también una más moderna de cemento. Subimos por un camino escarpado, sobre cuyos costados se veian viejas barandas de una escalera de metal muy antigua ya desaparecida, y en su lugar an la parte más empinada hay una soga con nudos que facilita la trepada. En lo alto hay una planchada de madera con un cabrestante en muy mal estado. Aproximadamente a 100 metros sobre el nivel del mar sigue un camino entre las plantas, turbales, conejeras, y nidos de pinguinos. De allí tomamos muestras de materia fecal de conejos.
Llegamos al faro de Año Nuevo que restaurdado y pintado parece de una película, Es una contrucción sólida de ladrillos a vista y techo de chapa que tiene un baño, cocina y dos habitaciones restauradas. Faltan arreglar otras 3 habirtaciones.
Subimos al fanal desde cuyo mirador se divisaban los agujeros nidos de conejos y pinguinos.
Volvimos rápido pues nos esperaba el Sobral para partir con la marea y onda favorable.
En el viaje de vuelta pasamos por bahia Flinders, Crossley y frente al cabo Setabense. Donde está el faro la Maire, y navegando a unas dos milla y media de la costa, a media altura del cabo que tendrá 100 metros s.n.d.m.vimos dos grupos de cabras. Uno de tres y otro de doce animales, primero con largavista y luego pudimos filmarlas aunque a esa distancia las imágenes no son claras.
Desde ahí el cruce del Le Maire fue mucho mas sencillo que a la ida, y luego de catorce horas de navegación, el 29 de enero a las 7:30 atracabamos en Usuhaia.
Debo reconocer la vaquía, formación y espíritu de los hombres del barco, que comimos muy bien y que no hubo accidentes ni riesgos no calculados.
Espero en un próximo viaje más organizado - cumplir con el resto de los objetivos propuestos.
Manuel Patricio Ghirardi